domingo, 31 de diciembre de 2023

'La vie en rose'

Cinco minutos antes de la cuenta atrás ya no son horas para ponernos con  el balance de lo bueno y malo. Pero manda la tradición; nos mantenemos fieles a las uvas, a los langostinos y los polvorones, a la lotería y a los excesos en general, incluido el almíbar con el que 'regamos' estas líneas. Tal vez sea porque el mundo se ha empeñado en recordarnos lo afortunados que somos y porque alrededor nunca faltan ejemplos que nos invitan a valorar lo bien que estamos cuando estamos bien.

Alexa me ha puesto 'La Vie en Rose' y me parece un buen mensaje para compaginar mi despedida del 23 con la bienvenida al 24. Qué pase el siguiente!!! Recibo al nuevo con esta otra tradición que consiste en compartir mis árboles con mi gente. Tiempo habrá para enredarnos con los retos y los buenos propósitos, con los nuevos y con los que un año más dejamos pendientes. 

Puestos a lanzar un mensaje, me quedo con este de unir el color de la música y el de la acuarela con la esperanza de que la vida nos siga regalando unos pocos momentos de color de rosa en el 24.  

FELIZ AÑO 

domingo, 13 de agosto de 2023

LVII: la canción del verano

13 de agosto. Seguimos cumpliendo, o eso intentamos. Al dictado del calendario, que nos coloca de nuevo ante el espejo, acumulando más experiencia que grados, perseverando en el intento de vivir al día, más allá de otras pretensiones divinas y mundanas que no vienen al caso. 
Seguimos abonando tradiciones, con más o menos entusiasmo, incluido este impulso anual para ponerle letra a la música de la canción del verano que suena otra vez en la plaza del pueblo. Esta inercia que nos invita a la reflexión en voz alta para conmemorar que llegamos al siguiente peldaño y, más aún, que lo hacemos con ganas de poner otro punto y seguido, de prolongar el capítulo aprovechando que esta parte de la historia no nos está quedando nada mal. 
Por aquí seguimos. Dispuestos a contar hasta 100 -por lo menos- sin detenernos más de la cuenta en averiguar si somos demasiado mayores para sentirnos tan jóvenes, o si somos aún muy jóvenes para sentirnos tan mayores. Cosas de la edad. En todo caso, es de agradecer este estado de las cosas en el que conviven con cierto equilibrio la pasión con la madurez. No está mal que caigamos en la cuenta aprovechando fechas señaladas.
Caen los años y seguimos conviviendo con todas nuestras dudas, con un extenso catálogo de preguntas sin respuesta que hacen aún más valioso ese puñado de certezas de las que ya no vamos a movernos. 
Seguimos poniéndole color a los árboles. Tal ves sea para recordar que no queremos contribuir al mundo en blanco y negro que se empeñan en pintarnos. 
Seguimos coleccionando atardeceres, atrapando destellos, tejiendo recuerdos, haciendo camino...Seguimos acumulando argumentos para no tener que recurrir a la nostalgia en busca de tiempos mejores. Seguimos con ganas de dar guerra, pero solo la justa.
Esta canción hablará de un amor de verano, pero de esos que llegan para quedarse y no le pueden faltar palabras que rimen con ilusión. Se impone un estribillo alegre y un ritmo pegadizo para celebrar que nos hemos venido arriba con estas ganas que nos empujan a salir a la pista a darlo todo. No se lo pondremos fácil a los que un día vengan a quitarnos lo bailao.  
Seguimos por aquí, justo en el lugar en el que queremos estar, en el sitio que nos habría gustado estar cuando ni siquiera imaginábamos que podríamos llegar hasta aquí. A estas alturas, ya sabemos que el cómo y el con quién importa mucho más que el dónde.








martes, 14 de febrero de 2023

Amor al punto

14 de febrero. Decíamos ayer (siempre había querido colar esta coletilla) que al día de la radio le sigue el de San Valentín. Pero a diferencia de la radio, el amor -como temática de reflexión- puede ser tan recurrente como arriesgado. Admite los más variados enfoques, pero también es terreno abonado para volver a los tópicos más tópicos, para el retorno a los lugares comunes más comunes y, peor aún, para deslizarnos por ese lado 'moñas', tan nuestro
El riesgo es mayor si te lanzas a ello un 14 de febrero, sobre todo cuando acumulas los mejores argumentos para celebrarlo. Pero tal vez también sea ese un buen motivo o una mala excusa para decir cuatro cosas a cuenta del amor y sus confluencias. A saber: 

1) Lo primero y tal vez lo más importante: que al amor, cuando llega, le tenemos que pagar con la misma moneda. Se lo merece. 
2) Que puestos a pedir, lo ideal es saborearlo así, al punto*. Ni crudo ni pasado
3) Que no procede ni conviene hacer alarde del amor en momentos de esplendor, pero tampoco se entiende el afán por ocultarlo o quedarnos mirando al techo disimulando como si nada ocurriera, como si el acontecimiento fuera poca cosa. 
4) Como norma general y sin pretensión alguna de ejemplaridad, podemos establecer que procede y conviene festejar el día de San Valentín cuando el destino te brinda -nos brinda quiero decir- la oportunidad de conjugar el verbo amar desde la primera persona del plural. Sea

*Por si hubiera alguna duda, debo aclarar que no es casal -sino todo lo contrario- el símil utilizado en el punto 2 para vincular el amor y las cuestiones carnales.

lunes, 13 de febrero de 2023

Vidas de radio

13 de febrero. La radio ha sido, es y será siempre mi casa. Más que eso, la radio es el hogar en el que convivo desde niño con una familia que también es la mía, con mi gente. Por razones de edad y por una tendencia natural que siempre me atrajo hacia ella, en aquella radio que sonaba de fondo conocí a Los Porretas, a doña Elena Francis o al gran Luis del Olmo, que ya andaba por allí. 
Con el tiempo fuimos creciendo y escuchando crecer a una familia en la que se quedaron para siempre personajes de todo tipo y condición, desde Iñaqui, Gemma, Herrero o Herrera hasta Gomaespuma, doña María o el señor Casamajor; desde García a Pepe Domingo, Pepa, Julia, Pumares, Andreu, Toni, Ortega... En fin, la lista sería interminable y aún así me quedaría muy corto. 
Solo hay que dedicar un ratito a leer o escuchar los miles o millones de mensajes que se difunden hoy para comprobar cómo y cuánto se extiende ese universo de la radio, lo que significa y lo que aporta en el día a día de los que nos sentimos parte de esa familia, habitantes de ese hogar. No me detendré en ello pero está más que contrastada esa percepción general relacionada básicamente con la cercanía, con ese vínculo que se establece entre emisor y receptor. 
Pero en mi caso hay una dimensión personal que hace aún más atinado este día de celebración y exaltación de la radio. Aunque parezca exagerado -incluso para mí- puedo proclamar que a la radio y a esa familia que en ella habita le debo gran parte de lo mucho o lo poco que soy. Quise ser periodista para cantar los goles de Héctor del Mar y esa vocación acabó regalándome la enorme oportunidad de conocer y disfrutar la radio desde este lado del micrófono y, en definitiva, me permitió compaginar la pasión con la profesión. Y lo que es más importante, me brindó el privilegio de compartir mi vida, profesional y personal, con otra familia, que siempre está y a la que ni siquiera tengo que buscar en las ondas o en un podcast. 
Celebro con ellos y por ellos este día en el que, sin razón aparente, he recordado al abuelo que me mandaba callar para escuchar el 'parte', al amigo añorado que un día me colocó ante un micrófono y al compañero cuyo nombre ilustra -sobre una placa de metacrilato en la puerta del estudio- el respeto y el cariño que profesamos a la radio. 

Pd. Al día de la radio -nos lo recuerda estos días a todas horas- le sigue San Valentín, el día del amor. Pero esa es otra historia que también celebraremos.